El bingo es uno de los juegos más tradicionales. Siempre se ha considerado un juego “para gente mayor”, pero hoy día su popularidad es enorme y ocupa la segunda posición entre los juegos de azar virtuales, por detrás de las tragaperras. Se juega con un cartón por jugador, en el que aparecen números del 1 al 75 o al 90 (dependiendo del bingo), en orden aleatorio. Según salen los números del bombo, hay que marcarlos en el cartón hasta conseguir distintas combinaciones.
El bingo de 75 números es propio de Norteamérica; en el resto del mundo es más popular el de 75. Los dos están disponibles online. En el de 75, el cartón tiene 5 líneas de 5 números con un recuadro central “libre”. Las combinaciones para ganar son variadas, y la idea es marcar los números para lograrlas. En la variante rápida, los números se cantan más rápido.
En la versión de 90 números, el cartón tiene 15 números distribuidos en tres filas. Las nueve columnas verticales tienen diez números cada una, del 1 al 90. Las combinaciones para ganar son la línea, las dos líneas y el pleno o bingo (todos los números).
Aunque el bingo es un juego de azar, hay que fijarse en el premio y la cantidad de jugadores. Si hay premio mínimo garantizado, es mejor que sean pocos; si el premio depende del número, cuantos más haya, mejor.
El bingo online es muy popular y mantiene diferencias con el “real”. La primera es que los números los puede marcar uno mismo o mediante marcado automático. También es posible chatear con otros jugadores, lo que suele estar prohibido en las salas y casinos; al final, el ambiente entre conocidos se vuelve muy agradable.
Para escoger una sala virtual hay varios aspectos a considerar: si tiene los permisos, si garantiza pagos mínimos, las opciones para meter o retirar dinero, la atención al cliente, si tiene chat en directo y con moderador, los juegos disponibles, los incentivos (como bonos gratis), y la posibilidad de abrir cuentas con dinero real y ficticio por separado